sábado, 4 de abril de 2009

Asesina de mi...

De repente, sin previo aviso ni más preámbulos fallece después de haberse ahogado por horas. Intento socorrerla, quiero ir a resucitar la parte más linda. La despido, lloro. Es difícil asistir a su funeral, que ya nadie se acuerde de ella. Ver morir lo que un día amaste, que luego odiaste deseándole la muerte y hoy te deja. La extrañaré, la necesitaré, pero no estará más. Nunca Más. No quiero que aparezca un fantasma de ella, no quiero que recobre pasos. Pienso, en ni siquiera ir a dejarle flores, ni pagar por su mantenimiento, tampoco rezaré por ella. Vi que por un momento se sintió arrepentida, lloró conmigo, también sin mi. Y le dije - No sirve de nada llorar ahora, te estás muriendo- no me pude contener más y lloré con tanta rabia, la miré y me miré, la odié y me odié. Pero, ya no está en mi. No la recordaré, no soñaré con ella. Ya no merecía seguir viviendo. El cargo de conciencia no existirá, porque me siento feliz de haber sido su homicida. De haber sido asesina de una parte de mi.

No hay comentarios: