martes, 16 de noviembre de 2010

Mi cabeza y mis pies van en direcciones contrarias, reposo erguida, miro al cielo y continúo, como si el cielo diera luz verde para seguir avanzando. Ahora mi cabeza mira como cíclope a mis pies, respiro herida, miro atrás y continúo, como si atrás hubiera algo que me hiciera correr. Mi cabeza no está, mis pies no la siguieron, miro mis manos en señal de auxilio, ¿continúo? Como si mis manos tuvieran algo nuevo que señalar. Mis manos, el cielo, atrás, mi cabeza, mis pies, no son suficiente para decirme qué hacer, donde ir. Yo solo espero herida, erguida y en señal de auxilio, por si viene a l g u i e n o algo que me diga "sigue"

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