martes, 21 de diciembre de 2010

CXVI - William Shakespeare


Permítaseme que no admita impedimentos al enlace de las almas fieles. No es amor el amor que al percibir un cambio cambia, o que propende con el distanciado a distanciarse.
         ¡Oh, no! Es un faro inmóvil que contempla las tempestades y no se estremece nunca; es la estrella para todo barco sin rumbo, cuya virtud se desconoce aunque se tome su altura.
         El amor no es juguete del Tiempo, por más que lleguen al alcance de su corva guadaña los labios y las mejillas de rosa; el amor no se altera con las horas y las semanas rápidas, sino que perdura hasta el fin de los días.
         Si esto es error y puede probárseme, yo no he escrito nunca, ni hombre ninguno ha amado jamás.

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