martes, 30 de agosto de 2011

Distante encuentro

La espera se hace eterna cuando no se sabe que esperar. Quisiera encontrar refugio en las palabras. Mi corazón es insurgente. 

Te espero sentada, me paro, doy vueltas, miro la hora, me siento. Me distraigo con un aviso publicitario, fantaseo como vendrás vestido, te invoco, no sé si llegué temprano o tú vienes atrasado (como siempre). Tengo las ideas revueltas, tengo a mi corazón corriendo una maratón. Veo una silueta parecida a la tuya acercándose, miro la hora y sonrío. Lentamente te acercas y siento que el tiempo nos ha robado muchas cosas, por ejemplo a apreciar la espera. Te abrazo breve, que no haya efecto en aquello. Caminamos y nos reímos de no saber donde ir, buscamos indecisamente un lugar y nos quedamos (no para siempre). Me preguntas sobre mi vida e improviso respuestas, te pregunto de la tuya y hablas atropelladamente, siento que omites detalles; tartamudeo, toces, sonrío y me sonríes. Han pasado segundos, minutos, horas, tal vez días, años, hablando de trivialidades, nos reímos de nosotros mismos. Accidentalmente se saca el tema, lo evado con silencios, tú no dices nada. Tengo mucho que decirte, pero temo decirlo todo y no dejar para otras veces, no sé si haya un "hasta pronto", mejor lanzar todo y terminar de una vez. Me miras con lástima, no sientas lástima, te lo pido. Yo no te miro. Comienzo a hablar y hago ademanes, muevo mis manos como señal de ansiedad, hablo y lo suelto todo, escupo todo sutilmente. Me respondes con muecas y cambias la mirada, ahora siento sinceridad. Me doy cuenta que no eres el mismo, siento pena, no sé como recuperar lo que conocí de ti. Hablas y te complicas, no te compliques, lo entiendo todo. Miro la hora, recién recuperé la noción del tiempo, no hemos concretado nada, ni un adiós. Te pregunto si te quieres ir, yo no, pero digo que sí. Caminamos en silencio, te miro, te sonrío estúpidamente y tú te burlas. Paramos y giramos para quedar frente a frente, ahora viene el abrazo y el adiós. Veo que de tu boca quiere arrancarse un "lo siento", un "entiéndeme" , te callo y sólo soy capaz de decirte "dime que sea feliz, porque yo te lo deseo, sólo eso" No sé escribir finales y menos vivirlos.

Cuando te busco no hay sitio donde no estés.

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