lunes, 5 de septiembre de 2011

Con algo de sueño y un poco reacia, digo que te extraño, extraño hablar contigo, ser nada tuyo y tú nada mio y así contentarnos. Probamos algo diferente y fue decayendo, ahora estás lejos, yo estoy lejos de ti y de tu vida y por más que quiera buscarte, te pierdes más. No siento lo mismo que sentía, sólo que me quedó ese gusto en la boca, en las ganas, en el andar de "¿Cómo habría sido si...? Dejo de hablar y dejo de soñar por hoy, porque cuando duermo no sueño, simulo soñar, como cuando despierto simulo vivir.


Nunca fuimos nada, ¿por qué tendrías que preocuparte?

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