domingo, 16 de febrero de 2014

Términos y condiciones

Después de todo, no entendí bien, si tenía que firmar y aceptar tus condiciones o si yo podía aportar en lo nuestro. Dijiste claramente que no tenía derecho a apelaciones ni segundas opiniones, estaba demasiado arrepentida como para reclamar, me sentí llena de cosas desagradables y pensé que ni siquiera me estabas dando garantía extra por si algo malo pasaba o algún ticket de devolución de todo lo que he hecho y sentido por ti. Al final, acepté todo, con el fin de reivindicarme y poder disfrutar a ciegas de lo que estaba obteniendo, apostando a ganador. Pero sabes que, no es que me importara firmar un contrato ni aceptar los términos y condiciones, sino que lo que más me preocupa, es la letra chica.

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